domingo, 26 de octubre de 2008

La Gente Es Lerda

Parte 2
Memorias de un acomodador de cine.

  • Yo he visto a gente dirigirse toda convencida al ascensor creyendo que es una de las salas. Me pregunto qué pinta tendrán los ascensores y las puertas en su casa.
  • Se acercan a mí y me preguntan, prácticamente temblando, que si pueden ir al baño. Pues mira, no. Ahora te jodes y te quedas sentado hora y media. ¡Pues claro que puedes ir! ¡Que no muerdo!
    En momentos así... me siento más bien un "incomodador".
  • Los padres me piden alzadores para los niños en salas que están en pendiente. O estando sentados en la primera fila.
  • "¿Es esta la sala 7?" - "Sí." - "¿Seguro?"
    No, mire, aparte de que yo trabaje aquí y no me lo sepa, hemos puesto el cartel de la puerta mal a propósito porque somos así de cabrones.
  • "Hola, disculpe, me gustaría pedir una hoja de reclamaciones." - "Muy bien. ¿Por algo en especial?" - "Sí, para quejarme de la gente que entra tarde."
    Sí señor, cómo no. Y desde ahora advertiremos a los espectadores que tenemos contratados para que no vuelva a pasar.
  • "Perdonen señoras, pero la sesión ya ha terminado y tienen que marcharse." - "Sí mira, es que hemos entrado tarde y nos vamos a quedar a la siguiente para ver el principio."
    Anda que no saben, te lo dicen directamente sin pedir permiso, no sea que no se lo den.

Me encanta la gente, parece que sea la primer vez que salen de casa. Y lo saben, si no no dejarían las salas de cine tan sumamente llenas de mierda. Qué bonito es tener a gente limpiando la mierda que vas dejando.

Y para el final, auno memorias de acomodador y memorias propias en la cantina de unos multicines.
  • Me encanta que los padres sean capaces de comprarles a sus hijos que no tienen ni la mitad de los dientes aún, un pozal de palomitas sólo para que se callen. Por supuesto uno a cada niño, no vaya a ser que uno tenga más que otro, o tengan que compartir el mismo pozal.
    Todo esto para qué? Para que la mitad se quede por el camino y la otra mitad no se la coman.
    Bueno, ellos verán cómo educan y lo que se gastan. Por lo menos las palomitas se barren fácil.
  • Pero me queréis decir, qué sentido tiene entrar a una sala oscura a ver una peli (porque sí, es a eso a lo que se va al cine, no a cebarse) con helados, nachos con queso o perritos calientes?
    Merienda en condiciones antes de entrar, o haz acopio de fuerzas e intenta aguantar 2 horas (oh my God!) y te vas a cenar después, redios!
  • Qué bonito es hacerse favores entre padres e irse turnando cada semana para llevar a una docena de chavalines mientras el resto de padres descansa. Hasta aquí maravilloso y altamente recomendable.
    Pero si van dos, para 12 críos, que los controlen, por favor. Que es muy fácil llegar al hall del cine y soltarlos para que corran y se desfoguen. Hasta que se caen y se parten la crisma, o hasta que molestan a la gente y tiran stands.
    Y ay de aquella trabajadora del bar que se atreva a llamarles la atención, porque acto seguido sufrirá la ira de los padres. "Usted quién coño se ha creído para decirle nada a mi hijo?!!!"
Desde aquí aconsejo o bien condones, o bien correas (para sujetarlos, no me malinterpretéis). O quedarse en casa y jugar a algo en familia.
Pero con tablero y fichas de verdad, no con la PSP.


PD: Si estando en un cine os mandan callar o engullir más bajito, saludad, seré yo =)

sábado, 25 de octubre de 2008

You Can't Stop the Beat

Esta semana, seguramente empujada por el aburrimiento de estar constipada, y puede que por la medicación, he decidido ver las dos primeras películas de High School Musical. ¿Por qué? os preguntaréis. Ni yo misma lo sé, pero seguramente fue simplemente porque me apetecía. Que ver pelis buenas siempre está muy bien, pero hay que ver bodrios de vez en cuando para mantener la objetividad y poder comparar.

Yo, como amante del género musical, estoy encantada de que se haya decidido resucitar. Las maneras ya... son discutibles. Como su propio nombre indica, es un musical de instituto. Y de Disney. Con lo cual va a ser ñoño, moralista y "casa Pepe" a más no poder. Pero vende.

Estas películas (como tantas otras) no son más que refritos de cosas que ya se han hecho, pero recicladas para jovencitos. Coged una idea como por ejemplo convencer a alguien de que bailar no es tan difícil como parece:



Y ponedle nenes monos, deporte americano y movimientos más modernos:




O intentos de demostrar hombría haciendo pas de bouree:



Pero poned sólo a un chico para que no haya malentendidos, y vestidlo de negro para que parezca más malote:




Por poner un par de ejemplos.


Eso sí, todo empapadito, of course, de la ética Disney. Que en dos películas en las que aparecen 2 o 3 parejas de 17 años, no se ve ni medio arrumaco, y cada vez que los protas (sólo) se van a besar aparecen los amigos o se encienden los aspersores. Hasta el final, que sí se besan como podemos apreciar si miramos con lupa el extreme long shot al cual cambia la cámara un segundo antes de que se rocen.

No vaya a ser que la juventud americana coja malas costumbres y se quieran en vez de dispararse. Les debió de salir el tiro por la culata cuando Zac Efron hizo Hairspray y se iba morreando por los platós de televisión con Nikki Blonsky mientras hacían promoción.
Pero para sanear ese error tenemos a los Jonas Brothers y su anillo de la pureza.


Aprecio el intento de revival, y está claro que funciona, porque sabemos que Disney va a base de caras bonitas y polifacéticas (actúan, cantan, bailan...), y saben muy bien que van a revolucionar millones de hormonas y como consecuencia a vender todo el merchandising que quieran, y más.
Pero quiero creer que con ese poco de azúcar, la píldora pasa mejor. Que parte de la juventud de hoy, tendrá las mismas fantasías que una servidora tuvo en su día. Que en cualquier momento podamos romper a bailar y cantar perfectamente sincronizados aunque no nos conozcamos de nada.


Aunque me conformo con que a través de estos musicales, lleguen a ver otros. Aunque sólo sea Hairspray. Y quién sabe... a lo mejor resulta que acaban pensando que el musical es un género tan válido como otro cualquiera.




PD: De regalo un video, disfrutad a John Travolta ;)